La miel se trata de un alimento especialmente recomendado para los niños debido a su gran aporte de vitaminas y a la multitud de beneficios que posee para el organismo; por ejemplo la abundancia de vitamina B ayuda a metabolizar los alimentos para producir energía, ayuda e interviene en la división celular y el crecimiento, produce hormonas, enzimas y proteínas para el organismo, protege el sistema circulatorio, regula el sistema nervioso, y fortalece el sistema inmunitario; los azúcares como la glucosa y la fructosa al estar previamente predigeridos son de fácil asimilación produciendo así energía casi de inmediato; el calcio fortalece los huesos; el hierro regenera la sangre; además de un sinfín de sales minerales, oligoelementos, y otras vitaminas que hacen de la miel un alimento de excepción. Antes de que existiese el azúcar ya se utilizaba la miel para endulzar los alimentos y hoy en día se ha convertido en un producto básico para la repostería, siendo una de las mejores y más utilizadas la miel de milflores, como la excelente miel que se cosecha en la zona del Bajo Aragón. El aporte de vitaminas y sales minerales de la miel  no se elimina por el almacenamiento, cosa que ocurre con los productos vegetales, esto hace que mantenga todas sus propiedades y beneficios, es por ello que poco a poco han ido apareciendo nuevos usos y utilidades hasta ampliar al máximo en el mundo de la cocina, como en el de la belleza y sigue evolucionando en el área de la salud.

Esta miel es un alimento fácil de digerir, lo cual aporta una gran energía y la hace especialmente indicada para el desayuno de los niños ayudándoles a superar el gasto de energía de la jornada. Hoy en día el problema de la obesidad infantil ha propiciado que se fomente el consumo de la miel en el desayuno, eliminando de su dieta la bollería industrial y el exceso de azúcares. Algunos consejos para prevenir la obesidad infantil y promover la alimentación sana pasan por que los padres desayunen cada mañana con sus hijos, siendo un buen desayuno el que contiene un lácteo, cereal, miel o frutas y a veces algo de embutido, algunos ejemplos:

- Un vaso de leche con cacao, un zumo de fruta y dos rebanadas de pan con aceite y miel.

- Un vaso de leche con miel, dos rebanadas de pan con aceite y una pieza de fruta.

- Un vaso de zumo o un batido, dos rebanadas de pan con miel y queso.

- Un tazón de cereales con leche y una cucharada de miel y una piezas de fruta.

- Un yogur con frutos secos, dos tostadas con miel y un zumo de frutas.

- Un vaso de leche con cacao, un huevo revuelto con jamón cocido y un vaso de zumo de naranja con miel.

La miel en las tostadas del desayuno, un producto sano para los niños

El mejor desayuno para los escolares: tostadas con miel

Como podemos ver, algunos de los cambios más notorios para que nuestros hijos consuman un desayuno nutritivo y sin exceso de grasas, son la sustitución de la mantequilla por aceite de oliva, sustituir las mermeladas y confituras por miel, cambiar la bollería industrial por el pan o por cereales, etc. Si nos fijamos en los datos nutricionales y tipo de grasas de estos productos descubrimos diferencias notorias, de esta forma: En cuanto a la sustitución de la mantequilla por el aceite de oliva, la mantequilla posee grasas que aumentan el LDL (colesterol malo) y disminuyen el HDL (colesterol bueno), mientras que el aceite contiene grasas monoinsaturadas que ayudan a controlar el colesterol malo o LDL protegiendo a su vez al organismo de la arterioesclerosis. Respecto a cambiar la mermelada por la miel en las tostadas, los azúcares de la mermelada son fructosa (la parte que proviene de la fruta) y en su mayoría azúcares refinados que solamente aportan calorías "vacías", es decir, sin ningún otro nutriente; sin embargo la miel endulza más que el azúcar por lo que es necesario una menor cantidad y además contiene fructosa, es de fácil asimilación y posee multitud de nutrientes vitaminas, calcio, minerales, etc. por lo que es un alimento más completo. Por último, al sustituir la bollería por pan eliminamos el riesgo de obesidad infantil, caries, etc, la bollería industrial aporta azúcares y grasas en unos valores muy altos, mientras que su nivel nutricional es muy bajo; sin embargo el pan apenas contiene grasas y aporta los hidratos de carbono de absorción lenta y la fibra que el cuerpo necesita.

Tostada con aceite de oliva y miel: un alimento sano y natural para toda la familia.

El aceite de oliva, junto con la miel del Bajo Aragón, es uno de los alimentos más saludables para el desayuno.

La miel que tanto nombramos es un alimento perfecto para el desayuno de los niños en edad escolar, puesto que las tostadas de pan con una cucharadita de miel sustituye otros alimentos que contienen grasas saturadas y exceso de azúcares, lo cual hace que la miel convierta el desayuno de los más pequeños en un desayuno saludable. Ahora bien, también la merienda es otro de esos momentos en que los niños abusan de dulces y productos nada saludables que hacen que aumente la obesidad en la población infantil, así que ¿Por qué no utilizar este producto de la dieta mediterránea en las meriendas de nuestros hijos? de esta forma haríamos sus meriendas mucho más nutritivas y más saludables, algunos ejemplos podrían ser:

- Un par de tostadas con queso fresco de untar y miel.

- Un yogur con miel de milflores.

- Una pieza de fruta troceada y endulzada con miel.

- Un puñado de frutos secos tostados con miel de milflores.

- Una tostada con queso fresco y miel.

Las mieles refinadas suelen estar sometidas a un proceso de pasteurización, es decir, se han sometido a temperaturas muy altas, lo cual hace que pierdan muchas de esas propiedades y enzimas que son tan beneficiosas para el crecimiento y el buen funcionamiento del organismo de los escolares. Por ello, es recomendable el consumo de las mieles naturales como las mieles recolectadas en el Bajo Aragón de romero, tomillo, azahar y milflores, cuya señal de garantía la encontramos en su proceso de cristalización y su calidad nos garantiza un aporte optimo de vitaminas, sales minerales y oligoelementos en la alimentación de nuestros hijos, especialmente si la acompañamos de otros productos de calidad como el aceite de oliva, para sus meriendas o en sus desayunos.